Janet Marilyn Hernández

Dime, ¿quién podría pensar que tu mochila rota podría cargar mis sueños?

He apostado tantas veces y perdido siempre; tengo miedo, lo confieso.

Pero no puedo eludir tus ojos profundos escarbándome el alma

ofingir que no me atrapa tu voz cuando me hablas al oído: Me encantas.

He pasado los días descubriéndote virtudes y las noches buscándote defectos

yson tantas tus imperfecciones que empiezas a parecerme perfecto;

tengo miedo de amarte y me esfuerzo enormemente en no hacerlo,

pero cada día eres más necesario para remendarme el corazón y eso anhelo.