Simulacro

Ayer vendí mi alma a la vitrina que reflejó la travesura de un beso
y mi asombro al eco del pasillo que no sabría disimular un “te quiero”.
Entregué las huellas de mi andar nervioso escapando de un furtivo encuentro
al piso que retumba con tus pasos ladrones de amores, de almas, de deseos.
Y me vendí al simulacro de las sombras, de las palmas cerradas, falsos cisnes;
al disimulo, a ser anónima, a fingir que no me encelo si sonríes
a otra risa que no sea la mía, si le ofreces entre letras el remanso
de tus brazos: Impasible del misterio, hacedor de lo imposible.
Hoy vago extranjera entre los muros que se cuentan a susurros lo vivido.
Piso suave no sea que, enfurecidas, las baldosas rechinen el secreto que dijimos.
“Sólo nos vieron García Márquez y su gesto en magenta y amarillo”,
me repito para convencerme de que seguimos siendo clandestinos.

Chely dijo
Esta muy interesante... Amores...
3 Diciembre 2008 | 06:20 PM