Publicidad:
La Coctelera

Vida Joven

¡Ponle lentes de humor a la vida!

9 Junio 2006

Manual para soportar a un futbolero (V)

Dura un mes, pero los vuelve insoportables. Y es que para los hombres el fútbol es lo que mueve el mundo. Aquí aprenderemos a lidiar con padres, hermanos, novios y esposos fanáticos
Janet Marilyn Hernández

Ya es sencillamente insoportable la actitud del futbolero con el cual convives: no se baña, no come a menos que le lleves la comida hasta donde tiene el televisor. No va a hacer mercado, no saca a pasear el perro, no te habla, no llama por teléfono a su mamá –en el caso de los novios y esposos fanáticos- ¡Ni siquiera intenta montarte cachos!

La situación es totalmente desesperante y ya no sabes qué hacer para que reaccione de su alelamiento futbolístico. Estás cansada de que hable dormido y en vez de decir cosas como “Mariana, te extraño, amorcito”, diga “Dale, Beckham, muévete. Ayúdalo, Morientes. Quítate, Crespo, animal… tú sí, tú sí, Khan, no te dejes golear... ¡Noooooo!”

Lo cierto es que, en definitiva, hay que hacer algo. Sabemos que la intención principal es sabotearle los juegos e impedir que disfrute el fulano Mundial, pero como dice el dicho: “Si no puedes con el enemigo…”

De este modo, buscaremos la manera de ser cómplices de su gusto desmesurado por el llamado “deporte rey” o, por lo menos, eso le haremos creer. Así evitaremos muchos conflictos familiares y, de todas maneras, no lo dejaremos salirse con la suya.

Por eso en esta edición verás las recomendaciones básicas para un plan de embarque del susodicho, todas apegadas a los fundamentos insustituibles del Feuniconpefu: Féminas Unidas Contra la Pelota de Fútbol.


Mundial y birras
El primer paso del plan de sabotaje camuflajeado será hacerle entender al galán que tu pasión por el fútbol es igual e incluso mayor que la suya. Valga advertir a los caballeros lectores de esta sección que deben ser cautelosos si, de un momento a otro, a sus novias, hermanas, esposas, madres o hijas les da por llenar el Panini, ver Meridiano TV y hablar como Lázaro Candal.

Lo cierto es que tú, mujer abocada a la lucha por soportar al futbolero de tu casa, te comprarás sendas camisetas de los equipos de cada país y las usarás con devoción, como si realmente te gustaran. Claro, es importantísimo que no metas la pata y dejes de parecer una verdadera fanática si el lunes te pones una franela del Real Madrid, el martes una del Barcelona, el miércoles la albiceleste de Argentina y el jueves la verdeamarela de Brasil. Todo debe ser absolutamente coherente para que el sujeto en cuestión caiga en la trampa.

Es más, ya que por ahí nombramos al bendito Panini: cómpralo y llévalo contigo a todas partes. Simula un deseo descabellado de poseer la barajita 0 –que supuestamente es la más difícil de esta temporada- llegando al punto de amenazar con infiltrarte en una escuelita para negociarla con algún niño afortunado que la haya conseguido.

Además, cómprate un balón de fútbol mundial, aunque sea el Fevernova que ya pasó de moda por ser del FIFA 2002 y juega en el patio de la casa. Eso sí, ten mucho cuidado con provocar los celos del galán: no es que vas a andar diciendo cosas como: “Ay, yo quiero tener repetida la barajita 782 porque es la de Ronaldinho que es taaaan beeelloooo”.

Por el contrario, entra en foros deportivos de Internet y plágiate comentarios para repetirlos frente al fanático al que deseas combatir, cuidando que sean observaciones técnicas dignas de un profesional y dichas en lenguaje deportivo. Debes copiar y repetir cual lorito lo que leas y parezca serio; algo como:

“La zurda de Raúl es el arma más potente del combinado español. Además, el juego aéreo de Puyol garantiza una efectiva defensa para la oncena ibérica”.

El embarque
Ya has conseguido la confianza de tu novio, hijo, hermano, esposo o padre con respecto a tu fanatismo por el fútbol. Ahora, como una verdadera integrante del Feuniconpefu, debes sabotearle el partido. El plan es el siguiente:

Enfúndate en la camiseta del equipo que vaya a jugar y agarra el Panini y la quiniela que hayas sacado del algún periódico. Con tu equipaje en mano, incluyendo la pelota, invita al susodicho a ver el juego en una tasca donde –le dirás, aunque sabemos que es embuste- que hay un televisor pantalla plasma de 150 pulgadas y barra libre sólo con pagar una entrada de 5 mil bolívares.

Evidentemente el tipo se mostrará incrédulo al principio y llamará a sus amigos para comprobar la información y, como tú y todas las mujeres de las casas de sus panas han conspirado, todos estarán engañados del mismo modo y finalmente accederán al embarque.

Lo guiarás, pues, a un local botado por allá, más allá de El Hatillo, que en realidad es una arepera de carretera donde no hay televisor y mucho menos bebidas alcohólicas pero, ¿qué importa? Una vez allá les quedará imposible devolverse o llegar a un sitio con televisor para ver el bendito juego.

servido por vidajoven sin comentarios compártelo

sin comentarios · Escribe aquí tu comentario

Escribe tu comentario


Sobre mí

Unidad biótica de la selva de concreto divagando entre la poesía, los cuentos y la crónica... Intentando ser un híbrido de escritora y periodista.

Fotos

vidajoven todavía no ha subido ninguna foto.

¡Anímale a hacerlo!

Buscar

suscríbete

Selecciona el agregador que utilices para suscribirte a este blog (también puedes obtener la URL de los feeds):

¿Qué es esto?

Crea tu blog gratis en La Coctelera