Manual para soportar a un futbolero (III)
Dura un mes, pero los vuelve insoportables. Y es que para los hombres el fútbol es lo que mueve el mundo. Aquí aprenderemos a lidiar con padres, hermanos, novios y esposos fanáticos
Janet Marilyn Hernández
Es el día de la inauguración y, con la ineficiencia que lo caracteriza, tu papá, hermano, novio o esposo sabe que quiere ver la ceremonia y el primer partido, pero no precisó la hora considerando las diferencias horarias entre Alemania y Venezuela.
Entonces se dedica a hacer vigilia con dos días de anticipación, obligándote a tener todos los televisores de la casa sintonizados en el canal que, supuestamente, transmitirá los juegos. Tú, desde luego, no puedes ser tan falta de solidaridad con el susodicho. Tú tienes el deber universal de hacer vigilia con él y, por si eso fuera poco, mantenerlo bien alimentado y darle ayuda sicológica cuando presente cuadros de estrés por la ansiedad de ver la fulana ceremonia que no empieza.
Claro que, como buena miembro del Feuniconpefu –Féminas Unidas Contra la Pelota de Fútbol- sabes que no te puedes quedar de brazos cruzados. No después de que te has perdido tantos capítulos de Los Querendones y El Desprecio por andar pendiente de complacerle el capricho a ese individuo que ahora ves, sobre todo si es tu novio o esposo, como un sujeto híbrido entre las dificultades ya públicas de Pelé y la gordura efímera, pero recurrente, de Maradona.
Por ello, decides recurrir con la urgencia del caso al Manual para soportar a un futbolero, publicado en El Diario de Caracas y te encuentras lo que ves como tu salvación, dado que, si tú no pudiste ser feliz viendo Aló Presidente y ¿Quién quiere ser millonario? Él tampoco lo será viendo la inauguración del Mundial.

Un pase de corriente
El objetivo es evitar a toda costa que el galán vea la inauguración y el primer partido del Mundial y nada en este mundo –ni en los demás si existen- debe distraerte de tus tácticas para conseguirlo.
Olvídate de la bondad que le atribuiste al galán cuando te regaló el televisor pantalla plasma de 100 pulgadas con el pretexto de haber soñado que te morirías ese día, víctima de un aguijonazo de abeja africana en tu nalga izquierda. Recuerda, por el contrario, que para comprarse tal armatoste audiovisual el muñeco tuvo que vender el carro que te regaló tu papá e hipotecar la casa que te heredaron tus abuelos y, no seas tonta, ata los cabos y entiende que no fue casualidad que comprara semejante televisor un mes antes del Mundial, más cuando tú jamás le habías pedido eso. Simplemente, no lo compró para ti, sino para él.
Tampoco fue coincidencia ni un ataque de consideración hacia ti el hecho de que se suscribiera a televisión por cable dos semanas antes de la inauguración. Tú llevabas años pidiéndole que lo hiciera para poder ver Hostal Royal Manzanares, El Juego de la Oca, American Idol, Charmed y un montón de cosas más, pero él jamás te complació. Ahora se suscribió porque sabe que en cualquier momento le pueden meter una cadena e interrumpirle el juego.
Considerando lo anterior, debes actuar sin piedad alguna hacia el susodicho. El día de la inauguración del Mundial ¡Corta el suministro eléctrico! No importa cómo, pero ingéniatelas para sabotear la fulana ceremonia: baja los breakers, inunda el poste, deja sin pagar el recibo de la luz… en fin, tú eres la encargada de hacer que no haya servicio de electricidad en tu casa el día que empiece el FIFA 2006.
Claro que, como la idea no es que te arriesgues a incendiar el edificio entero, tal vez sea menos peligrosa una estrategia más sencilla, como averiar la antena de televisión por cable, sólo que, si es de los servicios que no requieren una repetidora para cada usuario, verás complicado el panorama.
No obstante, la falta del medio para ver la inauguración no es la única manera de sabotearle la ceremonia a tu querido padre, hermano, novio o esposo. También está la opción de descontrolar los relojes para que se vuelva un c… ocho con la hora de los partidos y cuando prenda el televisor se lleve la sorpresa de ver las entrevistas a los jugadores desde las afueras del estadio una vez finalizado el evento.
Otra posibilidad es hacer que el sujeto en cuestión se quede dormido cuando empiece la ceremonia inaugural. Esto lo puedes lograr cuando, amabilísimamente, le proporciones un vaso de leche azucarada con galletas, una infusión de lechuga o tilo y gentiles “cariñitos” en el cabello.

LuisCarlos dijo
Mantengo mi membresía sólo por el matiz terrorista que está tomando.
los cariñitos en el cabello están bien
3 Junio 2006 | 08:05 PM