Manual para soportar a un futbolero (II)
Dura un mes, pero los vuelve insoportables. Y es que para los hombres el fútbol es lo que mueve el mundo. Aquí aprenderemos a lidiar con padres, hermanos, novios y esposos fanáticos
Janet Marilyn Hernández
Tu sombra proyectada en la alfombra que, aún en mayo, dice “Feliz Navidad” se sobresaltó al escuchar el timbre del apartamento.
Un tic en tu ojo izquierdo hizo evidente el ataque de ira que te produjo ver que, a pesar de haber intentado someter al futbolero de tu casa a horas interminables de hambre bajo la condición: “O te olvidas del fútbol o no cocino”, la FIFA se impuso una vez más y el susodicho, en un descarado acto de “Me importa un carrizo tu amenaza”, pidió tres pizzas y cuatro cajitas futboleras y, para colmo, felices, con las que vio resuelto su problema de ayuno y además obtuvo cuatro leoncitos mascota del Mundial.
Esto demuestra que ya, aparentemente, no hay nada que puedas hacer para evitar que tu novio, hermano, hijo, esposo o padre fanático del que, ahora entiendes por qué, llaman “deporte rey” se despegue de las quinielas y el televisor, a cuya pantalla está adherido con más fuerza que las fotos tipo carnet de Beckham, Morientes y Khan al Panini.
Y la verdad es que sabes que como digna representante del Feuniconpefu (Féminas Unidas Contra la Pelota de Fútbol) no puedes quedarte de brazos cruzados. Algo tienes que hacer por ti y por todas tus compañeras de grupo de mujeres alteradas, estresadas, iracundas e infelices por el Mundial, por lo que vas a prisa al revistero de la sala, escarbas entre ejemplares viejos de El Diario de Caracas y ¡por fin! Encuentras el Manual para soportar a un futbolero, justo en la lección que establece como hacer sabotaje en masa contra los fanáticos de la FIFA World Cup.

Escarmiento multitudinario
Por un momento pensaste que eras la única mujer del planeta que sufría el karma de convivir con un futbolero. Te preguntabas si es que a las otras les gustaba el Mundial y por eso se lo gozaban junto a sus novios, hermanos, hijos, esposos o padres fanáticos; incluso pensaste en la posibilidad de verte con un psiquiatra a fin de averiguar qué clase de fijación o complejo te hacía sentirte tan “cero a la izquierda” durante la fiebre de la Copa de la FIFA… Y finalmente comprendiste que si existe la Feuniconpefu, una organización completa de féminas expertas en lidiar con los insoportables fanáticos e impedir que se salgan con la suya disfrutando del Mundial, es porque no eres la única, así que: Muchos fanáticos, muchas descontentas.
Seguiste reflexionando y te hallaste ante la gran conclusión de tu vida, el plan maestro para triunfar derrotando a Ronaldo, Owen, Casillas y Ballack: el mayor despliegue táctico para sabotearle un juego, no sólo al sujeto que convive contigo y se encuentra obsesionado con el Panini, sino a una veintena de ellos; de hombres de esos que ahora se sueñan cepillándole los dientes a Ronaldinho con un cepillo de buena suerte… Entonces, elaboraste tu “receta de cocina” para sabotaje en masa:
Lo primero que hay que hacer es una alianza estratégica con Crucita, la conserje, que se la pasa rezando día y noche para que los chamos del edificio no jueguen fútbol en Planta Baja porque dañan la cerámica y no peguen barajitas del Panini en los ascensores. Además, tú viste al marido de Crucita en Ciudad Universitaria ofreciendo 80mil bolívares por la barajita 0, de modo que es casi seguro que la anciana, aunque clandestinamente, también esté inscrita con su debido carnet en el Feuniconpefu.
La segunda de tus cómplices principales será la señora Cleotilde, la bruja del condominio, de quien crees que recibirás ayuda gracias al resentimiento que la caracteriza porque su hija se dejó entrampar por la fiebre del Mundial USA ’94 y dejó su oportunidad de ingresar a un monasterio medieval de Verona para engrosar las filas de la irrelevante selección Vinotinto femenina.
Con estas dos ayudantes tienes la mitad del trabajo hecho y, por supuesto, es bienvenida la ayuda que puedan brindarte otras vecinas estresadas por sus hombres fanáticos, entre las cuales la principal será Calvina, la esposa del bombero que, para más señas, está embarazadísima.
El plan es sumamente sencillo y su efectividad está garantizada: se trata de, justo a la hora del juego, activar la alarma contra incendios del edificio y empezar a correr por los pasillos. Para dar más dramatismo a la situación, la Crucita ayudará desactivando los ascensores y las puertas electrónicas. Además, llamarás a los bomberos sabiendo que esa tarde estará de guardia Diego Augusto, el esposo de Calvina, quien al saber que el edificio donde vive con su esposa se está quemando, moverá rápidamente sus influencias para hacer que todos los bomberos se trasladen hasta el lugar del suceso.
¿El Resultado? Los hombres del edificio estarán demasiado nerviosos, asustados, aterrados y desesperados por salir de esa construcción en llamas. Es más, con lo exagerados que son los hombres más de uno correrá por los pasillos gritando “¡Me quemo, me quemo… el incendio es en mi casa y tengo fuego en la espalda, me queeeemooo!”
Esto significa que ninguno de ellos podrá ver el juego. Además, los bomberos comandados por el esposo de Calvina también se perderán el partido, mientras se enfundan velozmente en sus trajes contra llamas y se desplazan hasta el lugar del siniestro.
Conclusión: Con tan sencilla estrategia saboteaste futboleros en masa.

El Chamo del 114 dijo
Janet, son 64 juegos. 64 incendios. Es muy difícil de lograr. Además, por décadas, mujeres de todas partes han tratado de sabotear los mundiales. La FIFA ha soportado desde 1930 esos ataques y, ya la ves, está más fuerte que nunca.
No queda más que trates de comprender todo el fenómeno. Vívelo. Ve con tu novio, esposo, padre, hermano (o todos juntos) a disfrutar de los juegos. Después del 9 de julio todo regresará a la normalidad. Bueno, ni tanto, porque en septiembre empiezan las Ligas nacionales, el año que viene seremos sede de la Copa América y luego vienen las eliminatorias para el mundial del 2010.
Fuerza! Yo, mientras, terminaré de armar mi quiniela.
29 Mayo 2006 | 08:19 AM