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La Coctelera

Categoría: Tierra de unicornios

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Ojalá que te mueras

Janet Marilyn Hernández

"Egoísta" y llámame "insensata" también.
Deshaz mi imagen de altruista, mi nobleza barata y mis porqués,
rompe mis esquemas, disciplinas, mis verdades, mis mentiras
y conserva los manifiestos de mi ira y mi derrota cuando te vas.

¿Sabes? Me cansé de tragarme dolores con la hipocresía amarga
de ser feliz con tu lejana y ajena felicidad…
"Egoísta" y llámame "estúpida" esta vez y no te asombres al ver
que me desgarro en el odio de amarte de lejos, en sombras, sin ti.

¿De qué me sirven tus manos si no me pueden tocar?
¿De qué me sirve quererte si me hace llorar?
¿De qué me sirve extrañarte si no volverás
porque nunca estuviste o sí… pero para mí jamás?

Soy egoísta y que se vaya el mundo al diablo sin tu risa,
se desplomen las columnas de la dicha de cualquiera
que no sea yo y pueda ser feliz gracias a ti.
Envidiosa también soy, cuando me golpea el dolor, ya lo ves.

Y reniego de cada cuota de pasión que desentrañas
en brazos ajenos a mi alma que escapa por las rendijas de tu adiós.
Si no vives para darme a mí la vida disfrazada de alegría
que exhales tu último aliento como humo entre mi soledad.

Te maldigo porque no tengo la bendición de tenerte,
¿qué quieres que te diga? Te odio por no amarme
o porque yo te amo de más o porque tú me odias a veces;
y te prefiero en el infierno que en lecho ajeno, tú me entiendes…

Ojalá que te mueras, por hacerme sentir que muero si no vivo contigo...

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Gracias por ser mi musa

Janet Marilyn Hernández

Amo las calles que enloquecen con tus pasos y el semáforo que hace payasadas tricolor cuando tú estás.

Amo lo sublime de un viaje simple, lo extraño de lo cotidiano, lo que pasa cuando pasas y lo que dejas pasar.

Amo lo inútil del rayado al atravesar una avenida persiguiendo tu estela transgresora, la mezcla etérea de smog y nicotina perfumando tus labios, disfrazándose con chicles, cómplice de tus inciensos.

Amo que te creas peligroso y tu sonrisa al regañarte cuando fumas.

Amo la ciudad que se comprime en tus ojos y el ruido y el caos que callan y se arrodillan ante tus besos.

Ya te conté que es curioso amar las consecuencias y no la causa...

Sabes que me gusta no amarte, pero amar tan buen comienzo…

…Gracias por ser mi musa
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Simulacro


Ayer vendí mi alma a la vitrina que reflejó la travesura de un beso
y mi asombro al eco del pasillo que no sabría disimular un “te quiero”.
Entregué las huellas de mi andar nervioso escapando de un furtivo encuentro
al piso que retumba con tus pasos ladrones de amores, de almas, de deseos.

Y me vendí al simulacro de las sombras, de las palmas cerradas, falsos cisnes;
al disimulo, a ser anónima, a fingir que no me encelo si sonríes
a otra risa que no sea la mía, si le ofreces entre letras el remanso
de tus brazos: Impasible del misterio, hacedor de lo imposible.

Hoy vago extranjera entre los muros que se cuentan a susurros lo vivido.
Piso suave no sea que, enfurecidas, las baldosas rechinen el secreto que dijimos.

“Sólo nos vieron García Márquez y su gesto en magenta y amarillo”,
me repito para convencerme de que seguimos siendo clandestinos.

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Tus defectos

Janet Marilyn Hernández
Y dejaste de apretar a la mitad el tubo de pasta dental.
Y dejaste de invadir mi espacio en la cama al descansar.
Ya combinas bien tu ropa,
ahora no olvidas comprarme rosas...
Y para ser perfecto, sólo te faltan tus defectos...

Y ya no mientes por mentir .Ni tratas de huir.
Ya no produces excusas que nos hagan discutir.
Ahora tu perro me quiere tanto que sin dudar me acepta a tu lado;
Sabes quién fue Van Gogh. Ya miras en mi misma dirección...
Y para ser perfecto, sólo te faltan tus defectos...


Y se nos acabó el motivo para ser cómplices y amigos:
Ya aprendiste la lección y ahora nada te corrijo.
Y se agotaron los regaños que terminaban en beso y abrazo;
ya no tenemos razón para pelear… Y buscar reconciliación...
Extraño la suma de tu y mi imperfección...

Ya adivinas lo que pienso y los días no tienen sabor;
oírte hablar es oír mi propio eco retumbando en mi corazón.
Eres tan pero tan impecable, que a nuestro amor se le ha hecho tarde:
No hay que lavar más errores ni buscar más sanaciones...
Y para ser perfecto, sólo te faltan tus defectos...

Ya no me haces esperar para aparecer en nuestras citas.
Sabes la justa medida de luz para iluminarme vida.
Y es que ya no eres quien solías ser y las tinieblas de la perfección
caen tapando el recuerdo adorable de tu imperfecta voz...

Ya no me raspa tu barba a medio salir,
y no me asusta que puedas alejarte de mí.
Ya no debo corregir tus refranes;
ahora dices frases siempre magistrales...
Y para ser perfecto, sólo te faltan tus defectos...

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Carmín

Janet Marilyn Hernández

Deslizado por mis venas para llenarme de vida;
impulsando mi corazón para que latiera fuerte;
oxigenando mis ideas sobre el mundo;
Y convertido en mi universo al mismo tiempo…


Ahora te fugas por una herida invisible
y me dejas sin aliento en un suspiro.
Te escapas y arrastras mi alma
como una nave de papel
que traspasa las fronteras de lo vivido.

No hay transfusión posible;
no hay otro que sea compatible.
Me vacío en llantos y hemorragias
de recuerdos que se olvidan del olvido.

Si ahora crees que por despecho desvarío
y hablo de la sangre y la humanizo,
debes verte al espejo, amor mío;
el carmín de tu cariño se ha extinguido:
Me ha desangrado tu ausencia, ya no existo.

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Clandestino

Janet Marilyn Hernández
Tú que cuando das un paso borras las huellas del camino,
tú que juegas a esconderte y a huir de tu destino,
tú que ganas las batallas que los demás han perdido...
Porque escapas y porque te amo eres tú mi clandestino.

Con un beso tú construyes al instante un Paraíso
y tus abrazos me rescatan como magia del abismo.
Con un beso tú reescribes la historia y si te miro
encuentro en tu risa cómplice que eres mi clandestino.


Vamos ahogando secretos que nunca nos dijimos,
vamos bordando paso a paso el tapiz de lo prohibido:
Yo voy tal vez a saltos largos, tú vas hilando fino,
entre tus puntadas y mis telas eres tú mi clandestino.

Jugando con la esperanza de un amor bien escondido,
alisando la cobija que desordenó el instinto
para no levantar sospechas…
Y seguir siendo clandestinos.

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Vino

Janet Marilyn Hernández
Me gusta verte beber el vino mientras hablamos.
Me gusta, porque por un instante me imagino salida de la uva y ahogada en tus deseos, porque me imagino vino y tú bebiendo mis anhelos; porque paso por tus labios y un poco escapo en tu aliento.


Me gusta ver que del vino se desprende una gota de tu boca y la recojo con mis labios para regalarte un beso.
Me gusta sentir que el beso sabe mucho a uva y un poco a desconcierto; que no esperaste el ataque y no quieres detenerlo.
Me gusta ver que te embriagas con el alcohol de tu copa y yo me emborracho de sueños; de querer ser tu vino y que me bebas muy lento.

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Dios viene en un avión

Janet Marilyn Hernández
Te vas porque eres cómplice del diablo en su juego perverso de depararme el infierno. Te vas y porque te vas es que temo quedarme, no sola en el mundo, sino sola sin mundo. Porque tú eres mi agua, mi sol, mi universo. Tú eres todo lo que quise y eres todo lo que quiero. Tú eres la hora de mi tiempo, mi verdad y mi deseo, mi estrella y mi firmamento.

A veces el diablo quiere que lo miremos a los ojos y nos manda de golpe mil peleas, mil insultos, mil enojos… Y tú que con tus celos, tus caprichos, tus ideas… con tu terquedad de bolsillo y tus conflictos portátiles le dedicas la mirada que debió ser tuya, que debió desvestirte sin tocarte, que debió admirarte: le entregas mi mirada que nunca se cansará de buscarte.

Le entregas, pues, mi alma y él la engulle con prisa. Sabe que no será por siempre, pero será definitiva su gloria maligna de matar nuestras vidas y reírse de su muerte aun viéndolas vivas.

A veces el diablo quiere que sintamos el infierno en las entrañas y nos hace tragarnos su malicia, mientras se regodea viendo que cada vez menos me extrañas, menos me piensas, menos me llamas… que poco a poco y sin dudar se ha apoderado de tu alma, de tus frases inocentes, de la forma en que me amabas.

Le entregas, pues, tu amor y él lo convierte en desprecio. Sabe que el odio no es siempre pero el dolor será eterno. Te arrebata de mi lado y tú aún sabes que nos queremos, que no somos nada solos, que nos urge tenernos.

Dios viene en patineta o, tal vez, viene corriendo y es decisión tuya dejar que nos alcance y recupere nuestros sueños o huirle a pasos cansados y que el diablo rompa nuestro cielo.

Dios viene en un avión dispuesto a salvar lo nuestro.