Estamos acostumbrados a ver historias televisadas acerca de muchachas ingenuas que conocen el amor de hombres santos que suelen parecer villanos. Hoy veremos más de los elementos básicos de una novela venezolana
Janet Marilyn Hernández
En la edición anterior enunciamos los elementos básicos para crear una telenovela venezolana que pueda resultar exitosa, prodigio casi mítico en la actualidad. Hoy, abordaremos otros aspectos que deben rondar una producción dramática nacional para que ésta alcance un nivel de audiencia menos vergonzoso del común.
Secretos de familia
Es de carácter imprescindible que la novela encierre un misterio, aparte del asesino disfrazado, claro está. Dicho secreto debe ser de gran envergadura, como para cambiar el destino de la protagonista.
Puede tratarse del verdadero progenitor del protagonista, que no sea el que todos creen y que a mitad de novela se descubre padre de la protagonista, de modo que ellos crean durante unos 8mil capítulos que son hermanos y al final el embuste se desmienta.

También puede consistir en que la protagonista sea la heredera de la gran fortuna que su rival cree suya y por medio de la cual la ha aplastado cual cucaracha durante toda unos 12mil capítulos.
Otro posible secreto de familia es que “el niño de la casa” al que la protagonista sirve de cachifa y con quien se lleva muy bien, en realidad es el hijo que le robaron en uno de los 80 capítulos en que estuvo desmemoriada y/o ciega y paralítica.
Séquito de defensores
Debido a la extrema bondad de la cual dotaremos a nuestra protagonista, es absolutamente necesario que ella cuente con muchos enemigos, pero también con una partida de defensores de su causa, aunque ella no tenga causa alguna.
Debe tener por lo menos una amiga vieja que le sirva de confidente. Ésta puede ser una tía, abuela, madrina, patrona o compañera en su trabajo de sirvienta.

Además, es necesario que cuente con dos o tres enamorados incondicionales, aparte del protagonista y el loco que se obsesiona con ella y la encierra en un rancho del 23 de Enero durante unos 90 episodios de la novela.
Si queremos que la novela sea aún más exitosa, uno de los villanos debe convertirse y creer en el Evangelio, aunque sea en el de Judas, y abandonar su rol de verdugo de la protagonista, para convertirse en su aliado. Si es del sexo masculino la razón debe ser que se enamore de ella; si es de sexo femenino las razones son más diversas: o descubre que es su mamá, o se solidariza ante la condición de mujer de la muchacha, o simplemente se conmueve… total, las mujeres somos así en la vida real, así que no será difícil atribuir el cambio de intenciones a un simple antojo femenino.
Representante del “Chuderecodeda”
Entiéndase como “Chuderecodeda” al Centro Humano de Recolección de Datos, que en la novela debe contar por lo menos con un representante. Este personaje, preferiblemente, debe ser mujer y será quien conozca todos los secretos en torno a los cuales gire la trama.

Con este personaje hay dos opciones: bien que sea excesivamente agazapado y por ello no revele ninguno de los secretos que conoce –ver sección “Secretos de familia”- o que justo cuando decide contar toda la verdad le de un “yeyo” que lo saque de circulación y alargue la misteriosa situación de los personajes por unos 789 capítulos más.








