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La Coctelera

Categoría: Cosas que pasan...

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¿Futura monarquía en Venezuela?

Es cierto que la Constitución no discrimina a quienes aspiren la Primera Magistratura. Sin embargo, hay prelaciones que vienen dadas por nuestro más primitivo sentido común
Janet Marilyn Hernández

En las siguientes líneas los invito a dejar caer la cédula por unos instantes para recordar algunas de las candidaturas que por cualquier razón han parecido extrañas a la población.

Comencemos: Hemos tenido especies de barrenderos frustrados identificándose con escobas. Hemos tenido miopes cuyo logotipos son nada más nada menos que unos lentes. Hemos tenido hasta un brujo que –posiblemente- pretendía cumplir su plan de gobierno –uno que jamás estuvo demasiado claro- con la ayuda de entes ocultos y poderosos dentro de dimensiones desconocidas, comunicables no por Internet o teléfono, sino por tabaco, caracoles y borra de café.

Y ya que hablamos de bebidas, vale recordar a un candidato que se lanzó apoyando su campaña en el logo de una conocida marca de refrescos. Las franjas azul, blanca y roja de la pelota que corona una famosa edificación de Plaza Venezuela también fueron parte de la artillería de un aspirante a la silla de Miraflores.

De ese mismo modo, chiripas, viviendas populares sin agua, pero con “Cor Fleis” para el desayuno de un candidato, infinidad de cancioncitas pegajosas y gente –supuestamente espontánea- hablando a favor de los personajes, son sólo algunas de las cosas que se pueden recordar de las campañas presidenciales de Venezuela.

Pero hoy estamos ante una nueva realidad: un candidato que –con apodo monárquico y todo- ni dejaba saber si presentaba en serio o por vacilón su campaña presidencial. Valga acotar que todo comenzó en güachafita con una obra de teatro, aunque jamás sabremos si la aspiración política surgió después o si todo fue una treta para seducir y enganchar al pueblo.


No vale la pena hacer demasiadas referencias. Ya todos sabemos de quién estamos hablando. Ahora imaginemos –en broma, como siempre, aunque ya no sabemos si en serio- lo que pasaría si ese candidato se alzara con la Presidencia de la República.

En la Plaza Bolívar
Conocida como Plaza Mayor de Caracas, es sólo uno de los muchos lugares que en Venezuela honran la memoria de nuestro Libertador. Si el candidato en cuestión ganase la Presidencia, no sería de extrañar que en todas las plazas Bolívar del país mandase a bajar las estatuas de nuestro insigne compatriota para colocar en su lugar estatuas de Diony López.

¿Se imaginan que sobre el glamoroso caballo de Tadollini, en vez del Padre de la Patria esté “Popy”?

Asunto monetario
Considerando que Simón Bolívar, Simón Rodríguez, Andrés Bello y todos los demás próceres de nuestra independencia deben parecerle aburridísimos al candidato, si él ganase la Presidencia todos nuestros billetes dejarían sus personajes actuales para ser sustituidos por fotos de las payasitas Ni Fu-Ni Fa.

Esta medida, por supuesto, obligaría a cambiar radicalmente nuestros billetes, a fin de matizarlos de la manera más adecuada para lograr que se distingan los colores de las pelucas.

Do Mayor
Otro aspecto interesante de lo que pudiera pasar si el candidato del que hablamos llegase a Miraflores, es que el Himno Nacional proclamado por Antonio Guzmán Blanco; que nuestro espectacular Gloria al Bravo Pueblo, fuese sustituido por algún remix de Juan Corazón y el mismísimo Presidente.

Cierren los ojos e imagínense a los niñitos perfectamente formados en los patios de las escuelitas, cantando algo así… Todos debidamente enseñados para cantar el nuevo Himno. Y, de una vez se anuncia: el Primer Madatario ordenaría la sustitución de todos los himnos de colegios, academias, organizaciones y universidades por algunas de las canciones inventadas por él y difundidas a través de sus CDs humorísticos.

Criterio empresarial
Para rematar, dicho candidato insiste en que a Venezuela hay que manejarla como a una empresa. Ahora pensemos eso con calmita y entendamos la gravedad del asunto… ¿Cómo hará ese candidato cuando se le meta entre ceja y ceja hacer una “reducción de personal”? ¿Será que contratará a Dorángel Vargas para tal labor?

Y sin ánimos de ser fatalistas, pensemos la cuestión desde un punto de vista más alegre… Imaginemos las nuevas clases sociales del país: Venezolano contratado; venezolano provisional; venezolano administrativo; venezolano obrero… Por si acaso, vayámonos preparando, haciendo méritos para llegar al estatus de venezolano gerente y al mismo tiempo evitar ser venezolanos despedidos.

Perfecta identidad
Y como entre bomberos no se pisan la manguera, si este candidato llegase a la Presidencia, el director de la Onidex sería, obligatoriamente, “El Moreno Michael”, por eso de que hay que tener la identidad bien definida y hay que eliminar los vicios –muy de moda en épocas electorales, por cierto- de hacerse pasar por otras personas.

En resumidas cuentas, el país podría volverse una verdadera payasada en la que en vez de llamarlo “Presidente” nos veamos en la obligación de decirle “Barón”, “Duque”, “Rey”, “Conde” o lo que se le antoje que le digamos… Aún así, que el candidato no se preocupe, que a más de un ciudadano ya le ha hecho “botar la piedra”.

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Manual para soportar a un futbolero (VI)

Dura un mes, pero los vuelve insoportables. Y es que para los hombres el fútbol es lo que mueve el mundo. Aquí aprenderemos a lidiar con padres, hermanos, novios y esposos fanáticos

Janet Marilyn Hernández

El rayo de sol rebotó en el soldadito transparente y, como la pelota que va impulsada con ansias de triunfo y se estrella contra el palo de la arquería, se devolvió frustrado, como el balón de gol inconcluso, resignado a un saque de meta.

Pero no te fijaste en eso. En realidad no te fijaste en nada. Sólo sabías que tomaste una decisión: “Hasta aquí”, pensaste mientras tus pies intentaban aferrarse al alero resbaladizo por la lluvia.

La narración anterior puede sonar descabellada, pero no lo es tanto si consideras que ya para el 13 de junio, aproximadamente, estarás tan desesperada que querrás subirte al techo de tu casa y amenazar con lanzar desde allí la colección de muñequitos de cristal que tu novio, esposo, hermano o padre guarda desde tiempos inmemoriales y cuyo costo se ubica entre los 500mil y 900mil bolívares por muñeco…

Y ¿Sabes qué será lo más irritante del caso? Que ni siquiera así conseguirás que el susodicho te preste un poquito de atención y se despegue por un instante de los acontecimientos referidos al Mundial de Fútbol Alemania 2006.

Porque a estas alturas ya el amigo no estará pendiente de nada más que de la lesión de Beckham, el ataque de hipo de Casillas o la calvicie repentina (¿?) de Ronaldo, todos estos males que sirvan para justificarlos si han puesto la torta en los juegos que para el momento se hubieren realizado.

La verdad es que tu emergencia será, como digna representante del Feuniconpefu (Féminas Unidas Contra la Pelota de Fútbol), impedir a toda costa que tal situación se prolongue hasta el mes siguiente. No importa lo que tengas que hacer; ningún riesgo o sacrificio será demasiado si se trata de evitar que el Mundial se haga más importante que tú.


Cadena perpetua

No creas que se trata de matar a alguien o hacer un robo millonario para achacárselo al futbolero de tu casa y hacer que lo metan preso de por vida. El plan de cadena perpetua es más sencillo de lo que parece y 100% efectivo siempre que la víctima sea un tanto ingenua y ande bastante desinformada.

Y es que lo encadenarás justo a la hora del partido que quiera ver, para lo cual necesitarás grabar previamente varias transmisiones oficiales, de esas que aparecen a eso de las 9 de la noche en los canales nacionales, y colocarle de forma imperceptible en tu reproductor de VHS, DVD, cassette o CD, según sea el caso.

Es importante que tengas tantas copias idénticas de la transmisión como televisores y radios haya en tu casa. La cadena debe durar por lo menos 3 horas, de manera que puedas colocarla un poco antes de la hora del juego y dejarla hasta un poco después para no levantar sospechas.

Este plan es mucho más viable para las familias que no están suscritos a ninguna compañía de cablevisión. No obstante, para aquellos que sí tengan canales internacionales suscritos el secreto estará en no permitir que el incauto futbolero intente cambiar los canales y, como se dijo al principio, será fundamental que esté desinformado para decirle cosas como:

-Sí, mi amorcito… ¿Tú no lees periódico, vale? Esta cadena la transmitirán en casi todos los canales del mundo. Tú sabes, es eso de la “Misión Mundial” que tiene el fin de que la gente sepa que el fútbol es un vicio y que es mejor culturizarse con otras actividades. Además, es en solidaridad con La Vinotinto, para que no sientan envidia de que tanta gente le vaya a Brasil, Alemania, China… Así en ningún canal disponible en Venezuela pasarán los juegos, sino estos vídeos de petróleo y esas cosas…

Por supuesto, un aspecto que no puede dejarse de considerar, es que en las otras casas sí estarán viendo el juego y cantarán los goles; hecho que despertará la curiosidad de tu novio, esposo, hermano o padre futbolero, y que tú resolverás con otra información más, desconocida por él, evidentemente:

-Claro, corazón… es que ellos se están robando la señal. Ese juego no debe verse en Venezuela, ni con cable ni sin él. Sólo debemos ver la cadena y ¿sabes qué leí? Cónchale, es que es chimbo que tú no lees el periódico ni ves las noticias, pero ayer decía que quien intentara ver el partido recibiría una multa multimillonaria del gobierno por no acatar el llamado de solidaridad con La Vinotinto que otra vez se quedó con los crespos hechos…

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Manual para soportar a un futbolero (V)

Dura un mes, pero los vuelve insoportables. Y es que para los hombres el fútbol es lo que mueve el mundo. Aquí aprenderemos a lidiar con padres, hermanos, novios y esposos fanáticos
Janet Marilyn Hernández

Ya es sencillamente insoportable la actitud del futbolero con el cual convives: no se baña, no come a menos que le lleves la comida hasta donde tiene el televisor. No va a hacer mercado, no saca a pasear el perro, no te habla, no llama por teléfono a su mamá –en el caso de los novios y esposos fanáticos- ¡Ni siquiera intenta montarte cachos!

La situación es totalmente desesperante y ya no sabes qué hacer para que reaccione de su alelamiento futbolístico. Estás cansada de que hable dormido y en vez de decir cosas como “Mariana, te extraño, amorcito”, diga “Dale, Beckham, muévete. Ayúdalo, Morientes. Quítate, Crespo, animal… tú sí, tú sí, Khan, no te dejes golear... ¡Noooooo!”

Lo cierto es que, en definitiva, hay que hacer algo. Sabemos que la intención principal es sabotearle los juegos e impedir que disfrute el fulano Mundial, pero como dice el dicho: “Si no puedes con el enemigo…”

De este modo, buscaremos la manera de ser cómplices de su gusto desmesurado por el llamado “deporte rey” o, por lo menos, eso le haremos creer. Así evitaremos muchos conflictos familiares y, de todas maneras, no lo dejaremos salirse con la suya.

Por eso en esta edición verás las recomendaciones básicas para un plan de embarque del susodicho, todas apegadas a los fundamentos insustituibles del Feuniconpefu: Féminas Unidas Contra la Pelota de Fútbol.


Mundial y birras
El primer paso del plan de sabotaje camuflajeado será hacerle entender al galán que tu pasión por el fútbol es igual e incluso mayor que la suya. Valga advertir a los caballeros lectores de esta sección que deben ser cautelosos si, de un momento a otro, a sus novias, hermanas, esposas, madres o hijas les da por llenar el Panini, ver Meridiano TV y hablar como Lázaro Candal.

Lo cierto es que tú, mujer abocada a la lucha por soportar al futbolero de tu casa, te comprarás sendas camisetas de los equipos de cada país y las usarás con devoción, como si realmente te gustaran. Claro, es importantísimo que no metas la pata y dejes de parecer una verdadera fanática si el lunes te pones una franela del Real Madrid, el martes una del Barcelona, el miércoles la albiceleste de Argentina y el jueves la verdeamarela de Brasil. Todo debe ser absolutamente coherente para que el sujeto en cuestión caiga en la trampa.

Es más, ya que por ahí nombramos al bendito Panini: cómpralo y llévalo contigo a todas partes. Simula un deseo descabellado de poseer la barajita 0 –que supuestamente es la más difícil de esta temporada- llegando al punto de amenazar con infiltrarte en una escuelita para negociarla con algún niño afortunado que la haya conseguido.

Además, cómprate un balón de fútbol mundial, aunque sea el Fevernova que ya pasó de moda por ser del FIFA 2002 y juega en el patio de la casa. Eso sí, ten mucho cuidado con provocar los celos del galán: no es que vas a andar diciendo cosas como: “Ay, yo quiero tener repetida la barajita 782 porque es la de Ronaldinho que es taaaan beeelloooo”.

Por el contrario, entra en foros deportivos de Internet y plágiate comentarios para repetirlos frente al fanático al que deseas combatir, cuidando que sean observaciones técnicas dignas de un profesional y dichas en lenguaje deportivo. Debes copiar y repetir cual lorito lo que leas y parezca serio; algo como:

“La zurda de Raúl es el arma más potente del combinado español. Además, el juego aéreo de Puyol garantiza una efectiva defensa para la oncena ibérica”.

El embarque
Ya has conseguido la confianza de tu novio, hijo, hermano, esposo o padre con respecto a tu fanatismo por el fútbol. Ahora, como una verdadera integrante del Feuniconpefu, debes sabotearle el partido. El plan es el siguiente:

Enfúndate en la camiseta del equipo que vaya a jugar y agarra el Panini y la quiniela que hayas sacado del algún periódico. Con tu equipaje en mano, incluyendo la pelota, invita al susodicho a ver el juego en una tasca donde –le dirás, aunque sabemos que es embuste- que hay un televisor pantalla plasma de 150 pulgadas y barra libre sólo con pagar una entrada de 5 mil bolívares.

Evidentemente el tipo se mostrará incrédulo al principio y llamará a sus amigos para comprobar la información y, como tú y todas las mujeres de las casas de sus panas han conspirado, todos estarán engañados del mismo modo y finalmente accederán al embarque.

Lo guiarás, pues, a un local botado por allá, más allá de El Hatillo, que en realidad es una arepera de carretera donde no hay televisor y mucho menos bebidas alcohólicas pero, ¿qué importa? Una vez allá les quedará imposible devolverse o llegar a un sitio con televisor para ver el bendito juego.

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Manual para soportar a un futbolero (IV)

Dura un mes, pero los vuelve insoportables. Y es que para los hombres el fútbol es lo que mueve el mundo. Aquí aprenderemos a lidiar con padres, hermanos, novios y esposos fanáticos
Janet Marilyn Hernández

“Brincaban emocionadas estrellándose contra las paredes metálicas casi en ebullición. Chocaban unas contra otras y aún así su alegría iba en ascenso. Sudorosas y suculentas, las cotufas con mantequilla daban saltos en la olla, extasiadas, al borde de la histeria por el evento que estaba por comenzar.

Tú las veías desde arriba con aires de superioridad y sabías que su final estaba demasiado cerca con la diferencia de que, contrario a los pronósticos que ellas mismas hacían, no morirían trituradas entre muelas que esperaran goles de Morientes o Beckham, sino entre dientes que vieran el producto del noveno de tus macabros planes contra el futbolero de tu casa”.

Y es que como digna representante de la Feuniconpefu –Féminas Unidas Contra la Pelota de Fútbol- sigue siendo necesarísimo que prepares todas las tretas que de algún modo puedan sabotear a ese sujeto fanático, que enajenado ante un balón y seducido por la sonrisa de Ronaldinho ha olvidado tu existencia.

Debes ser cada vez más radical. El relato que inicia esta entrega del Manual para soportar a un futbolero es sólo un abreboca para que entiendas la siguiente táctica: Se trata, pues, de fingir plena emoción por el inicio del Mundial.

Así, tu misión será hacer el gran sacrificio de ponerle un banderín del equipo de tu papá, hermano, novio, hijo o esposo al carro y hacer ver que tú también te desvives por la forma magistral como la oncena hace sus goles y evita los del contrario.

Incluso, para que sea todo más creíble, debes hacer preparativos para los juegos, comprando refrescos, chucherías, desconectando el teléfono para evitar interrupciones… En fin, el hecho es que debes parecer más apasionada por el fútbol que el mismísimo Oliver Khan.


Gol a puerta cerrada
El plan que a continuación verás es uno de los más sencillos sugeridos en esta sección. Se trata, literalmente, de encerrar bajo llave todas las posibilidades que el futbolero con el cual convives tenga para ver el Mundial. Valga acotar que estas estrategias son desechables, pues sólo pueden ser utilizadas una vez cada una, pero si ideamos 64 tretas diferentes podremos impedirle al susodicho disfrutar de todos los partidos de la Copa.

Ya quedamos de acuerdo en que durante varios días antes del Mundial fingirás un interés supremo en seguir el acontecimiento. De este modo, el día pautado para el juego que quieres sabotear mediante esta estrategia, te encargarás de llevar los muebles más cómodos, todos los televisores y equipos de sonido e incluso la computadora a uno de los cuartos de tu casa, y los dispondrás de manera que parezca la mejor sala de entretenimiento del mundo.

Cuando el individuo fanático contra quien has instrumentado la estrategia esté perfectamente convencido de que estás tan entusiasmada con el Mundial que incluso has destinado una habitación de tu residencia para disfrutarlo en grande; en ese momento; en el preciso instante en que comienzan a anunciar los patrocinantes del evento, el relato inicial continúa y finaliza de manera traumática –para él, porque para ti y las demás miembros del Feuniconpefu será otro éxito más-. Así que:

“Cual bandida entró por la ventana y se apoderó del espacio. Con toda su fuerza sacudió la persiana y se estrelló contra la puerta que se cerró de golpe teniendo el seguro puesto y dejando todas las llaves de la casa dentro del cuarto. Esa antifutbolística y mezquina ráfaga de viento secuestró todos los medios por los cuales tú y tu novio, hermano, hijo, esposo o padre podrían ver el Mundial.

Y ya era demasiado tarde. No había tiempo de llamar al cerrajero. No había forma de ir a ver el juego en la casa del vecino. Estaban atrapados sin salida entre cuatro paredes y un techo que impedían ver el magistral gol o la dolorosa derrota…

Con un ademán de frustración diste la media vuelta y fuiste hacia la cocina. Tomaste las cotufas aún tibias y decidiste compartirlas con el acongojado fanático con el que convives. Se sentaron en el piso y al hacerlo el punzante manojo de llaves te hizo mostrar una sonrisa compasiva hacia el futbolero, pero teñida de malicia”.

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Manual para soportar a un futbolero (III)

Dura un mes, pero los vuelve insoportables. Y es que para los hombres el fútbol es lo que mueve el mundo. Aquí aprenderemos a lidiar con padres, hermanos, novios y esposos fanáticos
Janet Marilyn Hernández

Es el día de la inauguración y, con la ineficiencia que lo caracteriza, tu papá, hermano, novio o esposo sabe que quiere ver la ceremonia y el primer partido, pero no precisó la hora considerando las diferencias horarias entre Alemania y Venezuela.

Entonces se dedica a hacer vigilia con dos días de anticipación, obligándote a tener todos los televisores de la casa sintonizados en el canal que, supuestamente, transmitirá los juegos. Tú, desde luego, no puedes ser tan falta de solidaridad con el susodicho. Tú tienes el deber universal de hacer vigilia con él y, por si eso fuera poco, mantenerlo bien alimentado y darle ayuda sicológica cuando presente cuadros de estrés por la ansiedad de ver la fulana ceremonia que no empieza.

Claro que, como buena miembro del Feuniconpefu –Féminas Unidas Contra la Pelota de Fútbol- sabes que no te puedes quedar de brazos cruzados. No después de que te has perdido tantos capítulos de Los Querendones y El Desprecio por andar pendiente de complacerle el capricho a ese individuo que ahora ves, sobre todo si es tu novio o esposo, como un sujeto híbrido entre las dificultades ya públicas de Pelé y la gordura efímera, pero recurrente, de Maradona.

Por ello, decides recurrir con la urgencia del caso al Manual para soportar a un futbolero, publicado en El Diario de Caracas y te encuentras lo que ves como tu salvación, dado que, si tú no pudiste ser feliz viendo Aló Presidente y ¿Quién quiere ser millonario? Él tampoco lo será viendo la inauguración del Mundial.


Un pase de corriente
El objetivo es evitar a toda costa que el galán vea la inauguración y el primer partido del Mundial y nada en este mundo –ni en los demás si existen- debe distraerte de tus tácticas para conseguirlo.

Olvídate de la bondad que le atribuiste al galán cuando te regaló el televisor pantalla plasma de 100 pulgadas con el pretexto de haber soñado que te morirías ese día, víctima de un aguijonazo de abeja africana en tu nalga izquierda. Recuerda, por el contrario, que para comprarse tal armatoste audiovisual el muñeco tuvo que vender el carro que te regaló tu papá e hipotecar la casa que te heredaron tus abuelos y, no seas tonta, ata los cabos y entiende que no fue casualidad que comprara semejante televisor un mes antes del Mundial, más cuando tú jamás le habías pedido eso. Simplemente, no lo compró para ti, sino para él.

Tampoco fue coincidencia ni un ataque de consideración hacia ti el hecho de que se suscribiera a televisión por cable dos semanas antes de la inauguración. Tú llevabas años pidiéndole que lo hiciera para poder ver Hostal Royal Manzanares, El Juego de la Oca, American Idol, Charmed y un montón de cosas más, pero él jamás te complació. Ahora se suscribió porque sabe que en cualquier momento le pueden meter una cadena e interrumpirle el juego.

Considerando lo anterior, debes actuar sin piedad alguna hacia el susodicho. El día de la inauguración del Mundial ¡Corta el suministro eléctrico! No importa cómo, pero ingéniatelas para sabotear la fulana ceremonia: baja los breakers, inunda el poste, deja sin pagar el recibo de la luz… en fin, tú eres la encargada de hacer que no haya servicio de electricidad en tu casa el día que empiece el FIFA 2006.

Claro que, como la idea no es que te arriesgues a incendiar el edificio entero, tal vez sea menos peligrosa una estrategia más sencilla, como averiar la antena de televisión por cable, sólo que, si es de los servicios que no requieren una repetidora para cada usuario, verás complicado el panorama.

No obstante, la falta del medio para ver la inauguración no es la única manera de sabotearle la ceremonia a tu querido padre, hermano, novio o esposo. También está la opción de descontrolar los relojes para que se vuelva un c… ocho con la hora de los partidos y cuando prenda el televisor se lleve la sorpresa de ver las entrevistas a los jugadores desde las afueras del estadio una vez finalizado el evento.

Otra posibilidad es hacer que el sujeto en cuestión se quede dormido cuando empiece la ceremonia inaugural. Esto lo puedes lograr cuando, amabilísimamente, le proporciones un vaso de leche azucarada con galletas, una infusión de lechuga o tilo y gentiles “cariñitos” en el cabello.

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Manual para soportar a un futbolero (II)

Dura un mes, pero los vuelve insoportables. Y es que para los hombres el fútbol es lo que mueve el mundo. Aquí aprenderemos a lidiar con padres, hermanos, novios y esposos fanáticos
Janet Marilyn Hernández

Tu sombra proyectada en la alfombra que, aún en mayo, dice “Feliz Navidad” se sobresaltó al escuchar el timbre del apartamento.

Un tic en tu ojo izquierdo hizo evidente el ataque de ira que te produjo ver que, a pesar de haber intentado someter al futbolero de tu casa a horas interminables de hambre bajo la condición: “O te olvidas del fútbol o no cocino”, la FIFA se impuso una vez más y el susodicho, en un descarado acto de “Me importa un carrizo tu amenaza”, pidió tres pizzas y cuatro cajitas futboleras y, para colmo, felices, con las que vio resuelto su problema de ayuno y además obtuvo cuatro leoncitos mascota del Mundial.

Esto demuestra que ya, aparentemente, no hay nada que puedas hacer para evitar que tu novio, hermano, hijo, esposo o padre fanático del que, ahora entiendes por qué, llaman “deporte rey” se despegue de las quinielas y el televisor, a cuya pantalla está adherido con más fuerza que las fotos tipo carnet de Beckham, Morientes y Khan al Panini.

Y la verdad es que sabes que como digna representante del Feuniconpefu (Féminas Unidas Contra la Pelota de Fútbol) no puedes quedarte de brazos cruzados. Algo tienes que hacer por ti y por todas tus compañeras de grupo de mujeres alteradas, estresadas, iracundas e infelices por el Mundial, por lo que vas a prisa al revistero de la sala, escarbas entre ejemplares viejos de El Diario de Caracas y ¡por fin! Encuentras el Manual para soportar a un futbolero, justo en la lección que establece como hacer sabotaje en masa contra los fanáticos de la FIFA World Cup.


Escarmiento multitudinario
Por un momento pensaste que eras la única mujer del planeta que sufría el karma de convivir con un futbolero. Te preguntabas si es que a las otras les gustaba el Mundial y por eso se lo gozaban junto a sus novios, hermanos, hijos, esposos o padres fanáticos; incluso pensaste en la posibilidad de verte con un psiquiatra a fin de averiguar qué clase de fijación o complejo te hacía sentirte tan “cero a la izquierda” durante la fiebre de la Copa de la FIFA… Y finalmente comprendiste que si existe la Feuniconpefu, una organización completa de féminas expertas en lidiar con los insoportables fanáticos e impedir que se salgan con la suya disfrutando del Mundial, es porque no eres la única, así que: Muchos fanáticos, muchas descontentas.

Seguiste reflexionando y te hallaste ante la gran conclusión de tu vida, el plan maestro para triunfar derrotando a Ronaldo, Owen, Casillas y Ballack: el mayor despliegue táctico para sabotearle un juego, no sólo al sujeto que convive contigo y se encuentra obsesionado con el Panini, sino a una veintena de ellos; de hombres de esos que ahora se sueñan cepillándole los dientes a Ronaldinho con un cepillo de buena suerte… Entonces, elaboraste tu “receta de cocina” para sabotaje en masa:

Lo primero que hay que hacer es una alianza estratégica con Crucita, la conserje, que se la pasa rezando día y noche para que los chamos del edificio no jueguen fútbol en Planta Baja porque dañan la cerámica y no peguen barajitas del Panini en los ascensores. Además, tú viste al marido de Crucita en Ciudad Universitaria ofreciendo 80mil bolívares por la barajita 0, de modo que es casi seguro que la anciana, aunque clandestinamente, también esté inscrita con su debido carnet en el Feuniconpefu.

La segunda de tus cómplices principales será la señora Cleotilde, la bruja del condominio, de quien crees que recibirás ayuda gracias al resentimiento que la caracteriza porque su hija se dejó entrampar por la fiebre del Mundial USA ’94 y dejó su oportunidad de ingresar a un monasterio medieval de Verona para engrosar las filas de la irrelevante selección Vinotinto femenina.

Con estas dos ayudantes tienes la mitad del trabajo hecho y, por supuesto, es bienvenida la ayuda que puedan brindarte otras vecinas estresadas por sus hombres fanáticos, entre las cuales la principal será Calvina, la esposa del bombero que, para más señas, está embarazadísima.

El plan es sumamente sencillo y su efectividad está garantizada: se trata de, justo a la hora del juego, activar la alarma contra incendios del edificio y empezar a correr por los pasillos. Para dar más dramatismo a la situación, la Crucita ayudará desactivando los ascensores y las puertas electrónicas. Además, llamarás a los bomberos sabiendo que esa tarde estará de guardia Diego Augusto, el esposo de Calvina, quien al saber que el edificio donde vive con su esposa se está quemando, moverá rápidamente sus influencias para hacer que todos los bomberos se trasladen hasta el lugar del suceso.

¿El Resultado? Los hombres del edificio estarán demasiado nerviosos, asustados, aterrados y desesperados por salir de esa construcción en llamas. Es más, con lo exagerados que son los hombres más de uno correrá por los pasillos gritando “¡Me quemo, me quemo… el incendio es en mi casa y tengo fuego en la espalda, me queeeemooo!”

Esto significa que ninguno de ellos podrá ver el juego. Además, los bomberos comandados por el esposo de Calvina también se perderán el partido, mientras se enfundan velozmente en sus trajes contra llamas y se desplazan hasta el lugar del siniestro.

Conclusión: Con tan sencilla estrategia saboteaste futboleros en masa.

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Manual para soportar a un futbolero (I)

Dura un mes, pero los vuelve insoportables. Y es que para los hombres el fútbol es lo que mueve el mundo. Aquí aprenderemos a lidiar con padres, hermanos, novios y esposos fanáticos

Janet Marilyn Hernández

Suena el pitazo inicial y el mes de la desatención comienza. Parece que el karma llegó para quedarse y ahora el ídolo no es ni su mamá, ni Pedroso, sino Zidane, Morientes o Figo… ¡Qué fastidio!

Por eso, a partir de este momento se constituye formalmente el Feuniconpefu, siglas del Féminas Unidas Contra la Pelota de Fútbol, cuya misión será sabotear de todas las maneras posibles a los hombres enviciados con la FIFA World Cup.

Y es que, no es por exagerar, pero que una se tenga que peinar frente a un espejo repleto de barajitas repetidas del Panini es razón para molestarse…

-¿Por qué me pegas 40 veces a Owen de la nevera? ¿Por qué no te adhieres las 50 fotos de Beckham en el cu… erpo y no en la puerta de mi cuarto? –Dices cual profeta en el desierto, porque el tipo no te hace caso y te sigue pegando a Eto´O tanto en el vidrio del microondas como en la mesa de la computadora y los potes de champú-.

Y eso no es nada. Te crees acreedora del novio más fiel y enamorado que, para más señas, consideras el más varonil del mundo y cuando le abres la billetera para cambiar tu foto por una más reciente, donde te ves menos gorda y despeinada, consigues que tu imagen no está ahí…

¡Ni siquiera la foto de tu suegrita está! Y eso te enardece, no por el estima que sientes por la bruja que lo trajo al mundo, no... Te enardece porque el susodicho las reemplazó a ella y a ti para guardar como un tesoro el escudo de no sé cuál equipo holandés, que es la barajita 666 –y el número no es casual, por cierto- que no se consigue por ningún lado y por la cual tu príncipe pagó 80mil bolos la semana pasada.

Eso sólo es el inicio, amiga, porque ahora es que nos toca padecer. Y la culpa no es del fútbol, la culpa es del fanático. Lo único positivo es que no tienes que pensar en cachos durante estos meses, porque el galán no está pendiente sino de Oliver Khan… No te creas, la secretaria bicha también sufre, porque no importa cuán corta use la falda, no te podrá serruchar el esposo en esta época a menos que él la vea como un amuleto de buena suerte si ella se anota mil puntos consiguiéndole la barajita 405 del Panini antes de que tú lo logres.

Así, nuestra primera lección corresponde a la técnica para evitar que el hombre que nos ocupa, sea cual sea su nexo con nosotras, no pueda ir a ver el Mundial en vivo. Claro, esto sólo se aplica a hombres pelabolas que no hayan podido adquirir formalmente sus pasajes y entradas.


Cuestión de cupones

No te extrañe si en la antesala al Mundial a tu querido novio, hermano, esposo, padre o lo que sea, se le ocurre llevarte a comer a tal o cual franquicia, o se acuerda de comprarte toallas sanitarias, o tiene el detallazo de llevarte al cine tres veces por semana y llegar todos los días a la casa con tres botellas de refresco de 2 litros… No es que la conciencia lo esté atacando o que sienta próximo el día de su muerte…

¡Es cuestión de cupones! El tipo es un vivaracho y está aprovechando de comprar todas las cosas que traigan promociones de “Con tres tapitas te llevas un cupón para participar por un viaje a Alemania para ver la final del Mundial”.

Y como ya sabemos lo que tiene entre manos ¡No lo ayudes! Ahora es tu misión no querer ir al cine, sino ver las películas en tu casa; no querer comer en la calle, sino en casa de su mamá; no tomar refresco, porque estás muy gorda… ¡Invéntate cualquier excusa para no colaborar en su compulsiva recolección de cupones!

Es momento de actuar como detective y jurungarle los bolsillos, la billetera, el maletín y cupón que veas, cupón que destruyas… Si tal opción te resulta difícil, simula unirte a su interés por ganarse el viaje y ofrécete a llenar sus tickets “para darte suerte, mi amorcito” y llénaselos mal, con la cédula chucuta, con el número de teléfono de tu mamá… en fin, la estrategia es impedir por todos los medios que el susodicho reúna cupones. Si ya viendo el Mundial por televisión se olvida de tu existencia, ¿te imaginas cómo será si se va pa´Alemania?

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Los tres cochinitos

Janet Marilyn Hernández

Había una vez un hermoso litoral donde el sol brillaba con más esplendor que en cualquier otro rincón de la tierra, donde la arena dorada se escabullía calentita entre los pies de los niños descalzos, donde el mar golpeaba las rocas para acallar los cantos de las traviesas sirenas.

Una gran montaña separaba ese lugar de un valle majestuoso que se tendía al otro lado. Allí, la gente vivía a toda prisa y el ruido de los carros era el canto más frecuente, junto a los repiques de teléfonos celulares y tacones que a paso veloz dejaban las huellas de las elegantes damas.

Como en el valle se hacían muchas cosas importantes para todo el país y en el hermoso litoral la gente se divertía, los señores que mandaban en todo el territorio decidieron unir los dos lugares a través de un monumental puente que pudiera cruzarse en carro en sólo 20 minutos.

Así, el Primer Cochinito –que era uno de los señores que mandaban en el país- construyó un viaducto de concreto armado que duró por muchos años, mientras el Lobo de la Basura ayudaba a sostenerlo o, tal vez, quería derrumbarlo.

Sin embargo, ese viaducto estaba hecho de pilares huecos, porque el Primer Cochinito quiso que se hiciera rápido y las piezas fuesen livianas para importarlas con mayor velocidad. Entonces cada vez que llovía el viaducto se agrietaba un poquito, hasta que se le hicieron grandes troneras y pareció que iba a romperse.


Asustados, otros cochinitos intentaron remendarlo contratando ingenieros y toda clase de especialistas en construcción que pudieran remendar el puente, pero el Lobo de las Vaguadas y el peso de los vehículos, además del Lobo Constructor de Ranchos sopló, sopló y sopló hasta que el Viaducto I se partió por la mitad.

Entonces, el Cochinito de la Quinta –conocido así por su casita- contrató al Lobo de los Explosivos para terminar de tumbar el viaducto roto y, luego de varios intentos, consiguió remover por completo los restos del puente.

Claro que para no dejar incomunicados el valle gigante del hermoso litoral, el Cochinito de la Quinta hizo construir un paso provisional conocido como la trocha, pero lo hizo sin quitar bien los escombros del viaducto y con las lluvias los restos del extinto puente tapiaron el sendero de emergencia.

Movido por su orgullo, el Cochinito Asistente –que es un ayudante del Cochinito de la Quinta- dijo que la trocha no colapsó y que el cierre fue intencional, que no es cierto que el Lobo Tierrúo sopló y sopló los escombros hasta que el tierrero cayó encima de la vía impidiendo el tránsito.

Mientras tanto, el Cochinito de la Quinta insiste en que para el primer trimestre del año que viene existirá un nuevo viaducto. No obstante, son tantas las veces que ha dicho que viene el lobo, que ya no le creen que viene… Bueno, en realidad esa parte es de otro cuento, pero igual, con el tema del viaducto: Amanecerá y veremos.